4 dic 2018

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      Hay algunas versiones, pero desde hace años recuperamos este tema porque lo consideramos de interés universal y un hábito que no debe perderse. Al igual que dicen que los esquimales tienen la costumbre ancestral de prestarte a su mujer la primera noche en que los conoces para que tengas un desahogo sexual y mostrarte su hospitalidad, los moteros contrariamente jamás prestamos las cosas de montar pero nos distinguimos porsaludarnos con la V de la mano izquierda cuando nos cruzamos en carretera. ¿De dónde viene este saludo? ¿Esto es un síntoma de que nuestro deseo más subconsciente es comprarnos una moto bicilíndrica con motor en V?
      En la época medieval los británicos (Algunos se lo atribuyen a los franceses en la guerra de los 100 años pero nosotros vamos a quedarnos con la versión inglesa porque nos viene mejor y porque esto no es un articulo de rigor científico e histórico de las guerras medievales) solían amputar los dedos índice y corazón de los guerreros enemigos cuando los liberaban, de esat forma los inutilizaban para volver a coger una espada o un arco, además cuando vencían mostraban siempre el signo de la V de victoria para mostrarles que eran los campeones y de paso lo que se les venía encima, no sé que coño tiene que ver esto con el saludo motero, pero os lo cuento para que nunca olvidéis lo que nos hicieron los ingleses en la batalla de Trafalgar y porque me ha parecido curioso el tema.
      Pero el saludo motero no tiene su origen en batallas épicas, pero sí creo en lo personal, que esta historia que os acabo de contar inspiró al que contagió a todo el colectivo motero de hacer este saludo, el mítico Barry Sheene.

¿Quién cojones es Barry Sheene?
Un británico, piloto de carreras y campeón dos veces del mundial de Moto GP que en su época (Los 70) ganó 2 veces. Con 20 añitos este fenómeno ya era subcampeón de 125 cc del mundo. En una época donde los pilotos eran mas sosos que un menú para hipertensos, donde el color que prevalecía era el negro y no se veía ni un parche de publicidad, el tío este le dio por ponerse un pato Donald en el casco y el número 7 en el carenado de su moto. Esto ahora nos suena un poco a coña, acostumbrados a ver pececillos dibujados en cascos y otros con tiburones o chupa-chups, pero en su época había que ser un tío original, atrevido y con gran personalidad como lo fue Barry Shenne esto le hizo ganarse a la afición, incluida la española. Lo que ayudó entre otras cosas a superar viejos rencores como el de Trafalgar.



      En 1982 compitiendo en el Gran Premio en Silverstone estuvo a punto de palmarla a 160 kms/h y corriendo con una Yamaha pero se salvó por los pelos. En 1984 se retiró porque tenía más cicatrices que un trepadero de mapache. Este piloto carismático no solo supo ganarse al público, también supo lucrar de las carreras lo que era complicado en esa época.
      En el 2003 nos dejó uno de los tíos más simpáticos que ha existido en el mundo de la competición de motos, Barry Sheene con 52 años era vencido por un puto cáncer de estómago que corrió más que él, dejando dos hijos y viuda. Pero ni la artrosis que le estuvo jodiendo la vida durante años, ni las heridas de guerra de la de leches que se pegó, ni el implacable cáncer con todo el sufrimiento que genera pudieron con el legado más universal que alguien en el mundo de la moto nos haya dejado a mi modo de ver, el saludo en V de los moteros.
      Barry Sheene siempre que ganaba una carrera se debía de acordar de sus antepasados de la época medieval y levantaba sus dos dedos haciendo la V de victoria, no sé si pensando en su fuero interno en que le gustaría amputar los dedos de sus contrincantes para evitarse competencia o solo para manifestar su alegría y compartirla con la afición. Las cámaras de TV recogía esta imagen y nos fuimos contagiando los aficionados que ya tenemos una edad, llevando este saludo a la carretera como un símbolo de amistad, de cordialidad y de esos sentimientos compartidos que nos enviamos con ese mensaje fraterno con el compañero que nos cruzamos, desde la soledad de rodar en moto, diciéndonos los unos a los otros que no estamos solos, que sabemos cómo te sientes cuando vas encima de tu moto y que si necesitas algo, cuentas conmigo. Esta filosofía de vida se ha hecho universal.
      Cada vez que saludéis a un compañero recordar por un instante a Barry Sheene y con él a todos los que les echaban un par de huevos para correr en moto en una época donde en la pista entraban los que se lo ganaban a base de sacrificio y muchísimos esfuerzos. Y si alguien no os devuelve el saludo, no lo dudéis ni un segundo, detener vuestra moto, detener al que tan ingratamente ofendió a este signo de compañerismo y amputarle los dedos sin compasión.

V´s a tod@s. (portalmotos.com)


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