15 feb 2017

Consejos

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Uno de los puntos que los motoristas menos expertos suelen tener menos por la mano es, sin duda, la frenada, una acción básica y muy delicada sobre dos ruedas.

La mayoría de los novatos suelen frenar, por defecto, más con el freno trasero que con el delantero. La frenada es la acción más crítica y complicada que se ejecuta sobre una motocicleta. A diferencia que en la mayoría de los vehículos, la motocicleta nos permite actuar indistintamente sobre el freno delantero o el trasero, pero el que más potencia nos aportará, sin duda, es el delantero además de precisión y deceleración. Si queremos conseguir la máxima eficacia debemos aprender a combinar ambos frenos y saber repartir la presión para cada caso. En este punto es donde encontramos una inestimable ayuda en los sistemas de ayuda a la frenada como son la combinada o el ABS.

A TENER EN CUENTA
* Actúa siempre sobre los dos frenos, primero el trasero y luego el delantero.
* En ciudad no apures la frenada en los semáforos, stops, etc. En estas zonas el asfalto suele estar más sucio, gotas de aceite motor, anticongelante, agua del aire acondicionado de los automóviles, etc.
* No abuses del freno trasero, la mayor potencia de frenado se concentra en el delantero.
* Aprovecha toda la distancia de la que dispongas para actuar sobre los frenos.
* Aplica los frenos progresiva y homogéneamente, sin frenazos bruscos ni a golpes.
* Si al frenar se bloquea alguna rueda, alivia la presión y vuelve a frenar de forma suave y progresiva.
* Si bloqueas la rueda trasera aumentarás la distancia de frenada y tendrás un desgaste innecesario de ese neumático, además de perdida de control.

LA FRENADA CORRECTA
Si se ejerce demasiada presión en alguno de los dos frenos, bloquearemos la rueda y en el mejor de los casos, se alargará la distancia de frenada con un menor control sobre la motocicleta. En este cas el riesgo de caída es inminente.
Para una correcta frenada, primero debemos accionar el freno trasero y sin soltarlo, posteriormente accionar el delantero. De esta forma conseguimos que los dos neumáticos mantengan el máximo contacto con el asfalto y que la transferencia de pesos hacia el tren delantero no sea excesivamente elevada. La frenada más eficaz se consigue con la moto lo más vertical posible, por lo que hay que realizar la frena antes de iniciar la inclinación para trazar una curva. 


EL DETALLE
La distancia de frenada depende de varios factores. Las prestaciones del propio sistema de frenos, la correcta aplicación de los mismos, la velocidad a la que circulamos, del peso de nuestra motocicleta y del nivel de adherencia de los neumáticos.

 EN CIUDAD
En ciudad las frenadas son constantes y es importante saber hacerlo bien. Ten en cuenta que los frenos de nuestra moto es su parte más potente y hay que saber controlar esa potencia. Ir siempre atento, con un par de dedos en la maneta del freno, nos hará ganar tiempo en el caso de detenciones inesperadas.

Al llegar a un semáforo en rojo no vale frenar de cualquier manera. Allí se suelen detener autobuses y camiones por lo que a veces puede haber manchas de aceites o combustible en el asfalto. Al tener que detenerte en esta zona nunca dejes la frenada para el final, anticipa la frenada todo lo que puedas y así evitarás apretar bruscamente los frenos sobre una superficie quizá poco adherente. Más aún si está lloviendo o la calle está mojada.

Al detenerte frente a un semáforo en rojo nunca lo hagas en el centro de tu carril, mejor sitúate apartado en uno de sus lados. Así, si algún vehículo que te siga se despista y no ve la luz roja podrá esquivarte con mayor facilidad y no te alcanzará. Cada vez que vayas a detenerte o a disminuir tu velocidad para efectuar un giro advierte tus intenciones con tiempo, aprieta repetidas veces el freno para que tu luz trasera avise a los que te siguen y así sepan lo que vas a hacer.

■ Yendo acompañados aumenta la prudencia, nuestra moto será más torpe y frenará peor.


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