1 ene 1970

Consejos

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      La gasolina que tenemos almacenada en los depósitos de nuestros vehículos o en recipientes a la espera de llegar hasta ellos seguirá en perfectas condiciones cuando acaben las medidas de aislamiento que el Gobierno ha tomado para frenar la epidemia de coronavirus.

      La gasolina, y el gasoil también, son líquidos formados por cadenas de hidrocarburos. Uno y otro combustible tienen diferentes características y están compuestos en parte por diferentes moléculas, pero ambos básicamente por cadenas de carbono de las que cuelgan átomos de hidrógeno.
      La gasolina, el combustible de nuestras motos, es un líquido volátil, lo que huele es que se está volatilizando, y las moléculas más ligeras son las primeras que lo hacen, pero no existe un problema real en este aspecto porque la proporción que sale al ambiente es pequeña y porque la gasolina se guarda en recipientes cerrados.

      El principal problema de guardar gasolina durante mucho tiempo es que se acaba oxidando, y este proceso provoca la aparición de gomas y otros compuestos insolubles que podrían llegar a causar problemas porque atasquen los conductos más estrechos en la admisión y especialmente los inyectores, o los chiclés en aquellas motos que tienen carburador. Por eso sí que es recomendable vaciar las cubas de los carburadores si no váis a usar la moto un largo período de tiempo.

      Para evitarlo, las compañías petroleras añaden algunos compuestos especiales antiherrumbre y desemulsionantes a la gasolina, que alargan considerablemente el tiempo que el combustible tarda en desagradarse, que también depende de otros factores, básicamente de los que intervienen en su almacenamiento.

      La duración de la gasolina y su resistencia a la degradación depende no sólo de factores relacionados con su naturaleza, como su composición, sino a otros como la duración de ese confinamiento, la presencia de oxígeno, la incidencia de la luz, su sometimiento a altas temperaturas o la presencia de ciertos metales que pueden actuar como catalizadores de las reacciones de oxidación.

      Una gasolina mal almacenada o sin un tratamiento químico para evitar su degradación pueden perder propiedades y almacenar óxidos a los tres meses, pero las que actualmente distribuyen las principales cadenas deberían mantener todas sus propiedades al menos durante más de un año.

      Por lo tanto, a no ser que el coronavirus nos mantenga en casa hasta dentro de un año, algo que parece muy poco probable, podemos estar tranquilos con que nuestros vehículos arranquen a la primera cuando el aislamiento termine, eso sí, si tienen batería y están en buenas condiciones.
      La gasolina almacenada en el exterior del depósito, en garrafas por ejemplo, algo más habitual entre los usuarios de la moto de campo, si está en las misma condiciones, es decir sin estar expuesta a la luz y confinada en recipientes que no tengan una gran cantidad de oxígeno ni estén expuestos a altas temperaturas, también nos servirá para llenar de nuevo los depósitos y disfrutar de nuestras motos.


Fuente: MOTOCICLISMO.es



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