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Junio

2021

Montesa Honda y el Museu de la Moto de Bassella han organizado la exposición “Montesa, 75 años de una aventura irrepetible”, que permanecerá abierta hasta el 31 de diciembre de 2021.

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 1
 

      En ella encontraréis verdaderas joyas, algunas de ellas nunca antes exhibidas por pertenecer a colecciones privadas. Pep Itchart y Santi Ruiz, los comisarios de la exposición afirman que “es muy complicado que todas las motocicletas de la exposición se puedan volver a reunir en las mismas condiciones. Supone un hito inédito y casi irrepetible para la historia de Montesa y del motociclismo”.

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 2

      Pep Itchart y Santi Ruiz ya estuvieron al cargo de la excepcional muestra “Montesa, la forja de un Mito”; la exposición que organizó Montesa Honda el pasado año en el Palau Robert de Barcelona, con motivo del 75 aniversario de la marca; exposición que quedó parcialmente afectada por la situación sanitaria.

      La que hoy nos propone Montesa Honda y el Museu de la Moto de Bassella, es una oportunidad única para los que no pudisteis acudir al Palau Robert y también para los que fuisteis, ya que, además de recordar algunos de los modelos allí expuestos -hay cerca de 120 ejemplares agrupados en especialidades (carretera, montaña, competición y curiosidades)-, vais a poder disfrutar de todas esas piezas únicas reunidas para esta ocasión. Algunas son verdaderas rara avis.

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 4

      Pep Itchart nos contaba que un ex trabajador de Montesa, visiblemente emocionado, le explicaba que durante la visita pudo ver, por primera vez, algunas piezas que conocía por habladurías y que nunca llegaron a salir de los departamentos de fábrica.

La figura de Pere Permanyer

      La exposición no ha dejado pasar por alto la figura del principal impulsor de la marca: el Sr. Pere Permanyer i Puigjaner. Permanyer fue un inquieto ingeniero y un activo empresario que supo aunar la creación con la capacidad de gestión, clave para materializar el ingenio. De ahí Montesa.

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 5

      Pere Permanyer pertenecía una familia de la alta burguesía catalana dedicada a la gestión del carbón y la energía. A su figura y a la historia de Montesa dedicamos un amplio reportaje, con tres entregas, a raíz del 75 aniversario de la marca. En la primera nos quedamos en 1958 y la traumática marcha de Bultó. En la segunda hablamos de la llegada de la Impala, el resurgir de la moto de montaña y el estallido de la crisis de finales de los 70, que se llevó por delante a la práctica totalidad de la industria motociclista patria (Bultaco, Ossa, Sanglas, etc.).

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 7

      En la tercera vimos como Montesa logró sobrevivir al colapso industrial y cómo consiguió llegar hasta hoy. Porque Montesa sigue muy ¡VIVA!

Piezas únicas

      Entre las piezas más importantes, por su trascendencia y singularidad, nos encontraremos con la X45: el origen de todo. Su primer prototipo. Una moto inspirada en la Motobecane B1V2 GR38 de 1936 -2T de 100cc y dos marchas- que Francisco Javier Bultó se trajo de un viaje a Francia.

      El entusiasmo de Bultó por las carreras no tardó en llevar a Montesa a las competiciones internacionales. En 1948 se presentaron en Assen (Holanda) con la X48 de la mano de J.M. LLobet, Leopoldo Milá y Alfonso Milá. En 1949 fueron con la X49, ya con la novedosa suspensión delantera de horquilla telescópica.

      La XLE-51 (1951) es otra de las exclusivas unidades expuestas. Con ella acudieron a la carrera internacional más importante del momento, la Isla de Man.

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 10

      También veremos una nutrida representación de las Sprint: la versión de 1954 (de Leif Smedh), la de 1956 (de J.R.Eizaguirre) con la cámara de la culata parabólica, un sistema de lubrificación por pulverización en el carburador y una potencia cifrada en 17 CV a 8.000 rpm y la de 1958 con la que Ricardo Quintanilla ganó el campeonato de España de velocidad.
      Otra pieza singular es la curiosa Brio 125 de “agua” (1957) propiedad de Vicente Ballester. Es un prototipo de fábrica derivado de la Brio 91, a la que le instalaron un cilindro de aluminio con refrigeración líquida por termosifón. Solo hicieron tres unidades. El prototipo expuesto, que rinde 16,3 CV a 6200 rpm, fue reconstruido en 1997. Cuanto menos es curiosa.

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 14

      Y si hablamos de curiosidades, no podemos olvidarnos de la 250 Bicilíndrica (1966), alimentada por válvulas rotativas, fruto de la colaboración entre Montesa y el italiano Francesco Villa, cuyo primer trabajo les proporcionó el título de Campeona de España de 125 con la “Beccaccino”, de válvula rotativa, pilotada por J.M. Busquets. Con la “dos y medio” tuvieron más dificultades.

      El motor, con refrigeración mixta aire/liquido, era tan rápido como poco fiable. Montesa, a finales de 1967, abandonó el proyecto.

La Montaña

      Montesa, a pesar de no fabricar motos de montaña en sus primeros años, solía acudir a las competiciones más importantes de off-road por amor al deporte y, por supuesto, como banco de pruebas. En la exposición veremos a la D-51 Varese (1951), la primera Montesa participante en los ISDT.

Exposición "Montesa, 75 años de una aventura irrepetible" - foto 18

      Montesa, en 1960, a la vista del auge del fuera carretera, decidió desarrollar su propia línea de motos de montaña fichando a Pere Pi. Al año siguiente consiguieron el campeonato de España de Motocross y en 1963 llegó al mercado la primera moto de montaña producida en serie por Montesa: la Impala Cross, cuya producción fue a parar, casi íntegramente, a los EEUU.
      Partiendo de la Impala Cross, Pere Pi empezó con el desarrollo de la moto de Trial. Llegó en 1967 como Trial 250. Solo fabricaron 44 unidades, pero sirvió como base para llegar hasta la importantísima Cota 247 (1968) que, junto a la Impala, recibió destacados premios de diseño. Montesa, de la mano de Leopoldo Milá, acercaba la tecnología a los límites del Arte.
      La Cota ha sido y sigue siendo el modelo más exitoso de Montesa. En la exposición encontrarás la saga completa, desde la primera 247 a la última 4RT, pasando por la mismísima Cota 349 con la que Ulf Karslon ganó el primer título mundial para la marca en 1980.

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      En cuanto a las motos de Enduro destacaría, por curiosa, una King Scorpion preparada por el importador italiano para para competir en Enduro. Le quitaron el trasportín trasero, la batería y los intermitentes para montarle, con mucho gusto y estilo, unas placas porta números y un especial remate estético en el depósito de gasolina.

      En la exposición encontrarás muchas cosas más: la línea motores prototipo, la evolución de las motos de Enduro, las bicicletas de Trial-Sin, la saga Brio, las Cappra, la saga Impala, etc.

No te la puedes perder

      Sin duda, va a ser una de las mejores actividades moteras del año. Hasta llegar al Museo encontraréis unas carreteras increíbles. La gastronomía de la zona es de primera y en cuanto al Museo, qué podemos decir.Además del espacio dedicado a Montesa, podréis ver su exposición permanente con una interesantísima muestra de los modelos más relevantes de la historia del motociclismo nacional e internacional. Os esperan con los brazos abiertos.
 

Fuente:motos.coches.com