13 jun 2020

Consejos

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En unos momentos como estos, en los que necesitamos sentir cerca a las personas para enfrentar las dificultades juntas, todo en nuestro interior nos pide acercarnos, abrazar, tocar. Sin embargo, es el momento de luchar contra nuestros propios instintos y aplicar el criterio y la lógica más absolutos. Hay que volver a aprender por nuestra seguridad, la mía y la tuya. ¿Cómo lo hacemos?

Según indica nuestro el Ministerio de Sanidad es obligatorio mantener una distancia social de al menos 2 metros en todo momento y en el caso que no poder guardar la distancia social, es obligatorio utilizar los medios de protección adecuados.

Sin embargo, la primera dificultad es estimar esa distancia. Todo a nuestro alrededor se está adaptando para ayudarnos. Se multiplican en las calles, las tiendas, los bares y las oficinas elementos como vinilos o marcas que nos dicen cuánto nos podemos acercar. Pero nuestras relaciones no se limitan al momento de hacer cola. También nos encontramos con amigos, familiares o, simplemente, nos cruzamos con otros en la calle. Y entonces, ¿qué?

Cuando antes te acercabas de forma instintiva, sin pensar, ahora no queda más remedio que mantener el cerebro activo y calcular.

¿Cuánto son dos metros?



La primera vez que se plantea, lo que se viene a la cabeza fue la imagen del Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, con las proporciones ideales del cuerpo humano. Una de las proporciones descritas establecía que nuestra altura es la misma que la anchura de nuestros brazos puestos en cruz (desde el dedo corazón de una mano hasta el otro). Mi propia medida podía servirme de referencia. Y ese cálculo me condujo directamente a pensar que ese gesto que se ha popularizado tanto de saludar con los codos o con el pie "no era lo bastante lejos". Mejor la opción del saludo a distancia, con toda la energía positiva que seamos capaces de transmitir con nuestros gestos.


Luego, analizando, pensamos qué otros elementos habituales me podían ayudar. Y me fijé en los coches. Los turismos normales suelen tener de media 1,8 m de ancho. ¡Casi los 2 metros! Le falta un poquito.
En cualquier caso, no nos queda más remedio que tomar alguna referencia con la que estemos familiarizados y así no nos equivocaremos.
Pero, una vez averiguado cuánto son los metros, viene la segunda dificultad:

¿Cómo mantener los dos metros?



Tras superar el primer momento del saludo nos ponemos a conversar, nos animamos, perdemos la atención y, con esa energía positiva agradable tan conocida avanzamos sin darnos cuenta. El aproximarnos está en nuestro instinto. Pero ahí también es donde debe hacer acto de presencia nuestra voluntad. Podemos ayudarnos de nuestra imaginación, por ejemplo, visualizando una valla virtual que tuviéramos delante de nosotros y que nos impidiera avanzar. ¿Te animas a intentarlo?

¿Y en otros escenarios?

Cuando sales ves situaciones de lo más variadas: personas haciendo deporte o que pasean y no se apartan; grupitos de amigos que en la broma se acercan y no se dan cuenta de que estás ahí; zonas en las que es imposible mantener esa distancia de seguridad... Ahora la situación nos obliga a estar presentes y ser conscientes de nuestro entorno todo el tiempo. Aunque el tiempo de paseo puede ser un tiempo de relajación, hay que valorar el riesgo de cada momento y decidir cómo actuar. Ahora  debemos considerar la opción de no entrar en zonas en las que no podamos mantener la distancia.
Pero, si no quedara más remedio que entrar, recordemos que la distancia de dos metros no es la única medida de prevención. También tenemos la obligatoriedad del uso de mascarillas, el lavado frecuente de manos y no tocarnos la cara.
Recuerda que todas las medidas definidas son importantes y complementarias porque no todas las situaciones se pueden controlar.

¿Dos metros, un metro o metro y medio?



¿Dos metros, un metro, un metro y medio?

Al inicio de la pandemia, la protección recomendada fue la de mantener una distancia social de un metro. Luego, en algunos países entre los que estaba España, se pasó a los dos metros dada la evolución hacia lo peor de la pandemia. Y ese cambio es el que recogimos en nuestro protocolo. Actualmente España la ha vuelto a cambiar a metro y medio, dada la mejoría de la pandemia.


 

Los cambios son normales, pues las medidas de prevención siempre son proporcionales al riesgo.

¿Y cuál es el riesgo?

Pensemos. La distancia social se define para evitar que las pequeñas gotas que salen de nuestra nariz y boca, en las que puede viajar el coronavirus, lleguen a tocar la cara de las personas que tenemos cerca y transmitirle el coronavirus. Por eso, a mayor distancia, mayor protección.

Conclusión

La vida a dos metros es posible. Sólo debemos encontrar otras formas diferentes, más seguras, para relacionarnos. Es buen momento para buscarnos los trucos, las herramientas que nos permitan seguir teniendo vida social, pero con seguridad, hasta que sea tan instintivo protegernos como lo era antes acercarnos. Y, si tú ya has encontrado buenos recursos para facilitar este nuevo aprendizaje, compártelos. La prevención empieza en ti, tu salud es la de todos.
 

Fuente: repsol.com



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